El Salvador no es un país pobre, ha sido mal administrado. Los anteriores gobernantes saquearon el Estado en sacos o bolsas de basura. La situación de las finanzas públicas es crítica debido al nivel de endeudamiento, al bajo crecimiento económico, a la gran cantidad de personas en situación de pobreza y un gasto corriente excesivo. El número de personas en situación de pobreza económica se ubica en 2.5 millones en 2016. El gasto en seguridad por los altos niveles de violencia alcanzó en 2014 el 16% del PIB. Por otra parte, la tasa de empleo informal alcanzó un 42.6%, afectando más a las mujeres.

La mayor fuente de ingresos para el país son los impuestos (90.8%), con preponderancia del IVA. La carga tributaria para 2016 fue del 17.4% del PIB. Según el Ministerio de Hacienda (2016), los niveles de evasión de impuestos representaron casi un 30% de la recaudación del IVA, unos $750 millones. Otro problema grave es la prevalencia de privilegios fiscales con tratamientos especiales a industrias específicas sin indicadores de éxito. Entre 2000 y 2017 la economía salvadoreña creció a una tasa anual de solo el 2%, convirtiéndola en la más baja de toda Centroamérica.

Entre 2000 y 2017 la inversión pública y privada ha representado en promedio un 17.6% del PIB, con una tendencia a la baja. La balanza comercial reporta en ese mismo periodo un saldo negativo promedio del 19.2% del PIB. El consumo de los hogares ha alcanzado, en promedio, casi un 101.7% del PIB en ese periodo, gracias a las remesas provenientes de Estados Unidos, las cuales han representado, en promedio, un 18.5% del PIB. Si no fuera por las remesas el equilibrio externo sería insostenible (Icefi, 2018). En 2017, la deuda del SPNF arribó a 71.6% del PIB. El pago del servicio de la deuda en 2017 el SPNF pagó US$799.8 millones en intereses, lo que equivale a 3.2% del PIB (FUSADES, 2018).

FRENAREMOS LA DEUDA

Para que El Salvador pueda tener un respiro de al menos 3 años en sus finanzas públicas debe lograr una negociación con sus acreedores y entre las fuerzas políticas para reestructurar su deuda, de tal manera que se puedan alargar los plazos y bajar la carga por las tasas de interés. Esta reestructuración se acompañará de una serie de medidas de austeridad como parte del acuerdo, y obliga a ser mucho más estrictos en el manejo de los instrumentos de la deuda.

VAMOS reducirá gradualmente el déficit fiscal hasta eliminarlo en el 2023. El déficit se reduce en base al impulso al crecimiento de la economía y en la reducción del gasto. A partir de ese acuerdo, VAMOS no endeudará ni un centavo más al país porque estamos convencidos que hay suficientes recursos para no tener que hacerlo. Solo promoveremos una nueva emisión de deuda cuando se trate de inversiones con retornos de mediano y largo plazo. Por ello la inversión se hará en base a un plan de desarrollo y ordenamiento territorial, y se hará utilizando, en la medida de lo posible, la modalidad APP para aquellas grandes infraestructuras físicas y digitales.

FRENAREMOS LOS IMPUESTOS

Según FUSADES, en 2017 el país contaba con 25 impuestos vigentes. Las reformas de 2009, 2011 y 2014 gravaron nuevas rentas que antes estaban exentas. En el año 2000 existían 13 impuestos, incluyendo el Fondo de Estabilización de Fomento Económico (FEFE). Durante 2001-2008 se crearon 4 impuestos más para llegar a un total de 17 tributos al finalizar el año. Durante 2009-2016 se crearon 10 nuevos tributos. En mayo de 2014 el gobierno presentó a la Asamblea Legislativa un tercer paquete de reformas tributarias. Organismos Financieros Internacionales y economistas recomiendan subir el IVA a un 15% así como crear otros impuestos como al patrimonio o los bienes suntuarios. Cada uno de los nuevos tributos o reformas ha significado un golpe enorme a la economía familiar que no hay salario mínimo que lo soporte. Además, esta cantidad de tributos sumado a la grave situación de la violencia, los costos de los servicios básicos como la energía, se convierten en un FRENO a la inversión. Entre más impuestos se aprueban más personas buscan la informalidad y formas para no pagarlos.

En VAMOS nos comprometemos a no crear nuevos impuestos o aumentar los ya existentes. VAMOS a revisar los impuestos vigentes para tomar una decisión sobre su eliminación o reforma. VAMOS a promover la eliminación del impuesto a las telecomunicaciones. Además, se están revisando los impuestos a los combustibles para poder orientarlos para incentivar el uso de energías alternativas o la compra de vehículos de menor consumo. VAMOS a proponer un IVA diferenciado para las medicinas y para la canasta básica. El único impuesto que VAMOS a crear un será un monotributo equivalente al 5% de los ingresos netos de micro y pequeñas empresas, emprendedores o profesionales independientes que están en la informalidad. Con dicho tributo estas personas abonarán un porcentaje para su cotización a la seguridad social, otra para la AFP y un porcentaje irá al Ministerio de Hacienda.

SUBSIDIOS PARA LA GENTE

Los subsidios están mal focalizados y no llegan a quienes los necesitan. Al menos $160 millones se gastan anualmente en prestaciones de asistencia social y subsidios que benefician a familias de los quintiles de ingresos más altos, según un reciente informe del Banco Mundial sobre el gasto social en El Salvador. Dicho organismo advierte que El Salvador enfrenta una situación fiscal cada vez más complicada, que pone en riesgo la sostenibilidad del gasto social. Los subsidios, así como los programas sociales, forman parte del pilar no contributivo del sistema de protección social. Estos deben ser temporales y focalizados con la finalidad de contribuir a la inserción laboral formal de las personas más vulnerables.

En ese sentido, los subsidios son una herramienta que debe ser revisada de manera periódica, pero sobre todo debe ser recibida directamente por los beneficiarios, y no por los prestadores privados de un producto o servicio. Adicionalmente, estas medidas para que sean efectivas deben acompañarse de los mecanismos para la medición correcta en el caso del agua o la energía. En el caso del subsidio al transporte público, VAMOS a darlo directamente a los usuarios que lo necesitan, estableciendo tarifas diferenciadas para jóvenes, personas mayores, personas discapacitadas, familias numerosas. Además, parte de ese subsidio junto con un impuesto a los combustibles será utilizado para la transformación del sistema de transporte público. Las líneas serán otorgadas únicamente a empresas que presten un servicio con los más altos estándares de calidad que los usuarios nos merecemos.

FRENAREMOS LA ELUSIÓN, LA EVASIÓN Y LOS PRIVILEGIOS

VAMOS a fortalecer la transparencia fiscal desde la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) en la cual se institucionalizará la medición y publicación transparente de diversos estudios vinculados con la evasión tributaria, contrabando aduanero, gasto tributario, pago de impuestos por sector económico y medición de cargas tributarias relativas, aumento en la base tributaria efectiva por impuesto, entre otros. Datos del Ministerio de Hacienda para 2016 muestran que hay un 30% de evasión del IVA, equivalente a $750 millones. Además, tiene la información sobre las empresas y personas que evaden y eluden por lo que está facultado para actuar. Parte de los fondos recuperados deben orientarse para el fortalecimiento de las capacidades de la DGII.

Hasta la fecha no existen evaluaciones sobre los costos-beneficios de otorgar incentivos tributarios en El Salvador. VAMOS a hacer una evaluación seria y responsable sobre los privilegios y exoneraciones de impuestos a determinadas industrias y actividades económicas con el fin de conocer los beneficios de mantenerlos y hasta cuándo. Ahí entran las zonas francas, las energías renovables, el turismo, los call centers, la educación privada, las iglesias y las ONG’s. De acuerdo con un estudio del Ministerio de Hacienda para 2014, concluía que los tratamientos tributarios diferenciados tuvieron un costo fiscal de 3.07% del PIB, equivalente a $693.6 millones para ese año.

FRENAREMOS EL DESPILFARRO Y SEREMOS EFICIENTES

La gente hace grandes sacrificios todos los días para trabajar y pagar impuestos. No es justo que la mala administración de los gobiernos siempre termine en nuevos impuestos y más deuda. La gente ya no puede cargar con más impuestos todo cuando no recibe los servicios de calidad que merece, y menos aun cuando se observan que los gobernantes siguen despilfarrando los recursos en gastos innecesarios. VAMOS a eliminar todo gasto que se considere despilfarro y gasto superfluo: seguros médicos privados, seguridad privada, misiones internacionales innecesarias, viáticos, alquiler de hoteles y salones para reuniones, plazas fantasmas, asesores innecesarios, publicidad, etc.

Por el contrario, VAMOS hará un manejo eficiente de los fondos públicos para invertirlos de tal manera que genere ahorros considerables con los cuales se invertirá en lo más básico: educación, salud, seguridad, agua potable y saneamiento. En ese sentido, VAMOS a la digitalización del Estado generará un ahorro importante. VAMOS a implementar las compras conjuntas de todas las entidades del Estado y la subasta inversa. VAMOS a echar a andar la facturación electrónica y a reducir la tramitología. VAMOS a reorientar adecuadamente la inversión hacia rubros con un retorno seguro como la educación inicial. VAMOS a focalizar los subsidios y generaremos ahorros importantes en remuneraciones con la nueva política salarial (incluyendo la revisión de los escalafones). VAMOS a hacer un manejo estratégico de la deuda para ahorrar en el pago de intereses.

Con todas las medidas propuestas en este capítulo se estima que se pueden encontrar, dependiendo de la entidad que haya hecho el cálculo, entre $900 y $1,300 millones con los que el gobierno podría contar. VAMOS, siendo modesto, tiene la meta que para el presupuesto de 2020 tendremos $500 millones que se invertirán en las áreas prioritarias que la gente ha definido: agua, saneamiento, educación, salud y seguridad.